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Viajes en motorhome: una alternativa para salir de vacaciones

3 de febrero de 2018

Una luna de miel sobre ruedas. Cuando se casaron, Milagros Giraud y Marcos Lartirigoyen decidieron irse de viaje en motorhome y volver desde Estados Unidos hasta Argentina. Ya habían tenido la experiencia de un viaje en camioneta por Australia, y querían repetir la experiencia, pero esta vez un poco más cómodos. Por eso compraron un motorhome que acondicionaron a su manera, pintaron, hicieron un baño con ducha y le pusieron paneles solares, además de decorarlo a su modo para convertirlo en su casa y llevar sus tablas de surf.

“Elegimos viajar sobre ruedas por las comodidades que tiene: podemos dormir en la playa, cocinar bajo las estrellas, despertarnos frente al mar y conocer gente de todas partes del mundo. Además de la libertad que te da, no tenés días ni itinerarios y podés ir a lugares que de otra forma no llegarías”, cuenta Giraud, que agrega como otro beneficio lo económico que resulta viajar así, ya que solo gastan en nafta y comida. “A veces nos quedamos tanto tiempo en un mismo lugar que ni siquiera tenemos que gastar en nafta. Y podemos dormir y despertarnos en lugares muy turísticos y disfrutarlos solos antes de que llegue la gente”, dicen. Desde su cuenta de Instagram @panamericanbus, donde tienen más de 60 mil seguidores, postean el día a día de su travesía.

Como ellos, muchos encuentran en las casas rodantes una opción para un viaje distinto, en pareja, familia o solos. Son furor en países europeos, donde se llegan a fabricar hasta 25 mil “autocaravanas” anuales y hay campings adaptados para este tipo de viajes. En el país, con una demanda creciente, aunque en una escala muchísimo menor, se fabrican cerca de 150 al año; casi siempre a pedido, y de varios tamaños y estilos. También los hay más lujosos, en micros reconvertidos donde entran hasta diez personas.

Los costos varían según las preferencias de cada uno (se les puede poner todo tipo de accesorios, camas grandes, cuchetas, aire acondicionado, calefacción, televisión); y uno nuevo está por encima del millón de pesos.

Fabricantes como Manhjos y Pierandrei cuentan que los más vendidos son los más chicos -que llevan hasta 4 personas- que son más accesibles. “Faltan más campings donde se pueda recibir a los turistas que vienen con sus motorhomes, sobre todo en lugares claves de veraneo como es el sur”, dice Hugo Pierandrei, de la empresa que lleva su nombre, con la que fabrica motorhomes desde hace 35 años.

Es que muchos turistas europeos traen sus propias casas rodantes en barcos desde Europa, sobre todo hacia Ushuaia, desde donde recorren el país. Por eso la necesidad de espacios donde no solo puedan cargar nafta, sino acondicionarse con agua y poder estacionar sin problemas. “Hace poco equipamos el motorhome a gente de Suiza que trajo su camioneta de allá”, aporta Daniel Manfredi, de Manhjos, fabricante desde hace 45 años. Acá tenemos muchos clientes que vienen con ideas de accesorios caros y sofisticados, pero lo que más vendemos es el minimotorhome, es más versátil”, agrega, aunque ahora está también acondicionando dos micros.

Experiencias. En el país se venden, pero también se alquilan. Recién llegada de sus vacaciones por Mendoza, Andy Clar, creadora de Chicas en NY, cuenta su experiencia familiar en un motorhome donde convivieron siete personas durante una semana. “Queríamos hacer este viaje desde hace mucho tiempo, y a mi marido se le ocurrió hacer la ruta del vino en motorhome. Nos costó encontrar uno de tamaño grande, hasta que conseguimos este tipo bus, de dos pisos, que tenía tres cuartos, cocina, comedor, y dos baños”, cuenta. Otra cosa a tener en cuenta si se alquila una casa rodante de este tamaño es que no puede manejarla cualquiera, hace falta carnet profesional. Y no se puede circular por cualquier lado.

“Nosotros nunca habíamos hecho una aventura de estas características, y tampoco teníamos mucha idea del mundo motorhome, dónde parar o dónde ir. Pero mucha gente nos ayudó y todo fue alucinante: paramos en lugares increíbles, desayunamos al lado de un río, al lado de unas montañas. No cocinamos mucho en el motorhome, pero sí hicimos asado donde parábamos”, dice la creadora de los viajes de mujeres a Nueva York, que ya está planificando “chicas en motorhome”.

“Hay que familiarizarse con todo: desde la electricidad de la batería que alimenta cosas como las luces y la bomba de agua, hasta los tanques de agua y el gas. Y está el tema de convivir en un espacio tan reducido: es un desafío”, dicen Pilar Suquilvide y Jorge Pedelaborde, otra pareja de viajeros que está volviendo desde Canadá en casa rodante y que desde su cuenta @elantitour muestra el antes y el después de su motorhome modelo 1986.

“Lo vaciamos y después de lijarlo casi todo lo pintamos con cinco capas de pintura para tapar el color madera. Le pusimos pisos de madera flotante, y a los sillones les compramos fundas. Cambiamos las cortinas de plástico por unas blackout. Y detalles como unos azulejos adhesivos en la cocina y cuadros. Como tiene menos de 10 metros, no fue tan caro”, cuentan desde México.

BOLILLERO:

◆ En el país, se fabrican hasta 150 motorhomes anuales, mientras que en países europeos se llegan a fabricar hasta 25 mil.
◆ Los costos varían según tamaño y características: van desde los US$ 100 mil hasta los US$ 400 mil. El más requerido es el “mini” para cuatro personas.
◆ Hay de lujo y clásicos. Se les puede agregar aire acondicionado, calefacción, paneles solares, televisión