Rouge

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- Cuerpo & Alma -

Un juego para Navidad

24 de diciembre de 2017

Por Guillermina Rizzo*

Aunque usted no lo crea son 124 años de intentos masivos y unos pocos se han “salvado”. Desde 1893 a la fecha, giran las bolillas, los niños cantores cantan, y solo se modifica la vida de algunos.

Tal vez usted invierte todo su aguinaldo y va por “el entero”, o prima la cordura, o la realidad le recuerda que no puede y adquiere un décimo; tal vez participa de manera individual o decide probar suerte junto a sus compañeros de trabajo; tal vez año tras año sigue el mismo número o combina las edades de sus familiares. Apela a la estadística, a las cábalas, a la agencia ganadora y hasta reza la novena a San Cono. Así, tramita la realidad cotidiana fantaseando todo lo que podría hacer si se saca “el gordo”, imagina cómo cambiaría su vida: viajar, dejar el actual empleo, invertir, donar una parte, asegurarse la vejez; las ideas se suceden a la par de los millones en juego.

Los niños cantores ubicados, las bolas de madera, todas del mismo peso, se revuelven en el bombo; los millones en premio se corresponden casi con la misma cantidad de habitantes que hay en el país. Números, series y terminaciones se entremezclan con los sueños, con el deseo por sacarse “el gordo” y también muchos problemas de encima.

Mi querido lector, es 24 de diciembre y si está leyendo estas letras mientras comienza a saborear el pan dulce, es evidente que no se sacó “el gordo”. Pasaron más de ciento veinte años en que giró la primera bola y el juego de azar no puede resolver los problemas de la mayoría.

Hoy le traigo de regalo una caja de bolas, similares a las del sorteo, solo que cada una de ellas contiene una palabra; acá no hay billete ganador, acá todos ganamos. Las puede mezclar, combinar, agregarlas al árbol de Navidad; es mi pequeño diccionario.

Comencemos por la A: afectos, abundancia, alegría, amistad, aventuras, ayuda. Luego B: belleza, bien común, besos, brillo, bendiciones muchas. C: compasión, confianza, cooperación, creatividad, crecimiento, curiosidad. D: dar, decencia, descanso, dignidad, diversión, Dios. E: emociones, entusiasmo, esfuerzo, esperanza, estímulo. F: familia, fe, felicidad, fidelidad, fuerza, futuro. G: generosidad, grandeza, gratitud infaltable. H: habilidades, honestidad, humildad, humano. I: imaginación, inteligencia. J: justicia. ¿K? Evitemos. L: libertad, logros.

M, llegamos a la mitad: magia, milagros, misericordia, motivación. N: nobleza. Ñ: ñükun, en mapuche significa calma completa. O: obras, optimismo, orgullo, orientación. P: paciencia, participación, pasión, perdón, perseverancia, poder, progreso, protección, prudencia, paz
imprescindible. Q: quiescencia. R: razón, relaciones de las buenas, resiliencia, respeto, responsabilidad. S: sabiduría, serenidad, servicio, sonrisas, sueños, superación constante. T: talento, tenacidad, trabajo digno, transformación, trascendencia. U: unión. V: valentía, verdad, visión, voluntad. W: weñüikenun: en mapuche reconciliar a uno con otro. X: incógnitas por descubrir. ¡Zas! el juego del diccionario no trae la Z.

Le aseguro que la combinación de números al azar ofrece pocas chances, por eso lo invito a que tome estas bolillas, las mezcle y juegue, se juegue por valores.

Tal vez pueda tomar una cada día para cultivar, desarrollar; tal vez puede combinar varias, dos, cinco, diez. Puede jugar solo, en familia, con amigos, hasta con desconocidos…

Tal vez se anima y agrega otras, pues valores y cualidades hay por doquier, solo que a veces nos concentramos en cuestiones efímeras, egoístas y hasta destructivas.

Este premio se conquista, se gana cada día y resuelve la vida de gran parte de la humanidad. Anímese a jugar. ¡Suerte! ¡Feliz Navidad!

(*) Dra. en Psicología. Columnista en medios de comunicación. | Twitter: @guillerizzo