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Desde la profundidad del dolor

26 de noviembre de 2017

Por Dra. Guillermina Rizzo. La pregunta de hoy se multiplica por 44, y casi sin fin, se multiplican hasta el infinito, imposible plantear interrogantes técnicos, humanos, existenciales; el dolor y la perplejidad desbordan la razón.

Uno de los objetivos de la “columna” es generar preguntas, habilitar interrogantes, para que Usted, mi querido lector, encuentre las respuestas, o al menos las esboce, ensaye. También es un espacio para que concuerde y también disienta.

La pregunta de hoy se multiplica por 44, y casi sin fin, se multiplican hasta el infinito, imposible plantear interrogantes técnicos, humanos, existenciales; el dolor y la perplejidad desbordan la razón.

¿Las palabras? ¿Las hay? ¿Caben? ¿Cuáles son las adecuadas?

Con sumo respeto, con dolor, con impotencia, pido permiso para ensayar las palabras de hoy.

Imagino un instante, casi fugaz, ruido, no sé si ensordecedor, solo sabemos que fue “anómalo”. ¿Luego oscuridad? ¿Silencio? ¿Una tragedia? No es cualquier tragedia, no irrumpe como tal. Con el correr de los días se la avizora, se la intuye, se libra una batalla entre la fantasía del desastre y la esperanza.

La mente humana no combina con la tragedia, no se puede adaptar a ella, más aún, cuando las imágenes se multiplicaban en las pantallas, cuando las redes sociales reproducían informaciones, anuncios e historias de vida, en lugar de lograr el efecto saturador, contrariamente nos invadía el dolor, la impotencia y la perplejidad.

Un país se estremece, tal vez varios países se conmueven ante 44 historias truncas que dejan de proyectar y plasmar sus sueños. La muerte nos atraviesa a todos en distinta medida, lo inexplicable no es un destino al que todos estamos llamados; lo que nos desborda es el “factor sorpresa”, lo absurdo, lo que se pudiera haber evitado.

Sería inoportuno hablar de “intervención en crisis” o Psicología de la Emergencia tal como lo aprendí en la Facultad, pues todavía el estupor está latente, la indignación se mezcla con el dolor.

Peldaños que se suceden, invariables y universales: shock, incredulidad, asimilar paulatinamente la dolorosa “información” que viene de afuera, desde cientos de metros sumergida, choca con historias y trastoca, desestabiliza existencias. Luego rabia, búsqueda de culpables, un dolor lacerante y, transitar poco a poco el camino de la aceptación.

No hay lugar para las frases hechas, no mitigan el dolor, es inútil buscar las palabras adecuadas, no existen; rendir homenajes, dedicar una calle, una plaza, una escuela, no reemplaza a quien no regresa, a quien siquiera pudo ser velado.
Para los cercanos, los más dolientes, es imposible extirparles el dolor, arrancarles la angustia, moderarles la impotencia; no existe una fórmula. Confío en que contarán con la misma valentía y entereza con la que los 44 tripulantes abordaron el submarino.

Para los lejanos urge el aprendizaje de lo trágico y desagradable para evitar la reiteración; y para Pedro Fernández, Jorge Bergallo, Fernando Villarreal, Fernando Mendoza, Diego Wagner, Eliana Krawczyk, Víctor Maroli, Adrián Zunda Meoqui, Renzo Silva, Jorge Mealla, Alejandro Tagliapietra, Javier Gallardo, Alberto Sánchez, Walter Real, Hernán Rodríguez, Víctor Coronel, Cayetano Vargas, Roberto Medina, Celso Vallejos, Hugo Herrera, Víctor Enríquez, Ricardo Alfaro Rodríguez, Daniel Fernández, Luis Leiva, Jorge Monzón, Jorge Valdez, Cristian Ibáñez, Mario Toconas, Franco Espinoza, Jorge Ortiz, Hugo Aramayo, Luis García, Sergio Cuellar, Fernando Santilli, Alberto Arjona, Enrique Castillo Federico Alcatraz Coria David Melián, Daniel Polo, Leandro Cisneros, Germán Suárez, Luis Nolasco, Luis Niz, Aníbal Tolaba el deseo que descansen en paz.

Guillermina Rizzo. Dra. en Psicología. Columnista en medios de comunicación. Twitter @guillerizzo

 

Un pensamiento en “Desde la profundidad del dolor”

  1. MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

    A los argentinos desaparecidos

    Queridos hijos:

    Hoy su Madre Celeste, como Madre y Mediadora de este mundo, apela a todos Sus hijos para que, en este día de bendición, ofrezcan este Encuentro Conmigo por los desaparecidos recientemente en el Océano Atlántico argentino.

    Llamo a todos los grupos de oración de Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil y Chile para que se unan fraternalmente por medio de una cadena luminosa de oración y de vigilia, a fin de que su Madre Celeste guíe y socorra a las almas que desaparecieron en alta mar.

    Para eso, vengo a pedir especialmente a Mis hijos de la República Argentina que se concentren por algunos días en la ciudad de Mar del Plata para orar los Misterios del Rosario por cada uno de los hermanos que han desaparecido, ofreciendo desde lo profundo de sus corazones este servicio de oración como un medio inmediato que ayude a las familias de los desaparecidos y que también le traiga alivio a cada uno de sus miembros.

    En esta noche, su Madre Universal estará dedicando este Encuentro de Oración para cada uno de Mis hijos que han desaparecido en el Océano Atlántico.

    De la misma forma que en otros tiempos Yo les pedí, amorosamente, que rezaran por las familias refugiadas que todavía siguen cruzando el desafiante Mar Mediterráneo para escapar de las guerras, hoy vengo para pedirles por esos hermanos desaparecidos, para que Dios, que es Infinito en Misericordia, conceda, por medio de Mi Intercesión, la ayuda necesaria.

    Si recuerdan, hijos, en el último Encuentro sucedido en el mes de octubre en la ciudad de Mendoza, Argentina, Mi Amado Hijo les declaró que Argentina, en poco tiempo, atravesaría una gran y desconocida prueba. Esa prueba y ese momento está sucediendo en estos días.

    Por eso los invito, como nunca antes, a colocar atención y discernimiento en lo que los Mensajeros Divinos anuncian de tiempo en tiempo, porque a través de la Sagrada Palabra se intenta evitar situaciones en las almas y en toda la humanidad.

    Los recientes desaparecidos se ofrecieron, en esta vida, por toda la Argentina para que este pueblo y en consecuencia, todas las naciones del mundo que ahora participan de la operación de búsqueda, puedan aprender que el poder solo lo tiene Dios y que ya llegó la hora de convertirse y de redimirse para que la Sagrada Victoria de Cristo se establezca.

    Algunos grupos de almas en este tiempo, sin saberlo y sin conocerlo, teniendo o no religión o credo, se han ofrecido por entero al Sagrado Corazón de Jesús a fin de que millones de personas perciban que estamos cruzando el portal de un tiempo definitivo que llama a las almas a estar unidas en el amor y en la solidaridad, porque eso reconstruirá al planeta.

    Esos grupos de almas se han ofrecido a padecer por Jesús y por la pronta redención de la humanidad, ya que es urgente que toda la raza cambie de estado y de acción.

    Por último, quisiera que Mis hijos de Argentina se reunieran en la Base Naval de Mar del Plata para orar por todos los hermanos que, en estos tiempos, ofrecen sus vidas y corazones para que otros lleven adelante experiencias y conquistas del planeta que son irreales.

    Estaré, como nunca, cerca de los que por amor y consciencia respondan a Mi llamado.

    Estaré con cada familia de cada desaparecido, atravesando esta prueba y tomándolos fuerte de la mano.

    Quisiera que, en verdad, las naciones aprendieran que la humanidad y los Reinos de la Naturaleza ya no son más un laboratorio, sino que todos son esencias en redención.

    ¡Les agradezco por responder a Mi llamado!

    Los bendice,

    Vuestra Madre María, Rosa de la Paz

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