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- Cuerpo & Alma -

La solidaridad como ADN

23 de noviembre de 2017

Cómo embarcarse en un proyecto que te llene el alma.

Por Alejandro Besuschio (*)

“La solidaridad no es un sentimiento superficial, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, el bien de todos y de cada uno para que todos seamos realmente responsables de todos”. Esas palabras que un tiempo atrás dijo Juan Pablo II no pierden vigencia, y eso puede verse en diversas situaciones de la vida diaria. Sólo es cuestión de estar dispuestos a querer hacerlo.

Es una imagen conocida la de la entrevista televisiva en la que se le pide a una persona o un grupo que nos defina como argentinos. En todos los casos, sin importar edad, género o profesión, hay una respuesta que aparece como denominador común: somos un pueblo solidario. Probablemente, la referencia concreta a esto sean las diversas situaciones climáticas que sufrimos desde hace años. Sin embargo, la empatía que nos caracteriza se desarrolla más allá de una tragedia, una situación límite concreta. Para aquellos que transitan Buenos Aires, por ejemplo, pueden ver iniciativas que convocan a los ciudadanos a ser partícipes activos de una solución: la conformación de los percheros callejeros son muestra de ello.
No hay una fórmula concreta, una receta que nos diga cómo debemos desarrollarnos como individuos solidarios. Causas por las cuales trabajar, hay múltiples. Soluciones propuestas, son miles. Pero lo interesante es la perspectiva que tomamos ante una problemática social. Aceptar y conocer la realidad es el primer paso. La actitud con la que hacemos frente a la situación, eso es el eje de la cuestión. Sin dudas, esto conlleva un enorme desafío: no caer en el asistencialismo es un factor fundamental. Entendemos por asistencialismo a una acción o un conjunto de acciones que generan una solución concreta pero no cambian el problema estructural de fondo, por lo que la realidad se repetirá en el tiempo. En otras palabras, evitar que nuestra intención sólo sea un paliativo.

Comprometernos es una invitación de puertas abiertas a tener una postura social mucho más profunda. Tal como reza el famoso proverbio chino: “Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”. Tal vez sea más sencillo brindar la ropa que no usamos o dar una moneda al chico que no tiene para comer en el tren. De ninguna manera se abre un juicio ante esto. No obstante, la transformación sustancial dice presente cuando se produce un nexo entre quien quiere brindar su colaboración y quien está dispuesto a participar activamente para mejorar su propia realidad.

Entonces… querés que la realidad se modifique y tenés ganas de trabajar codo a codo con otras personas. ¿Qué queda por hacer? Encontrar aquello que más te sensibiliza, el resto sucederá por su propia cuenta. Si ya lo estás haciendo, convertite en promotor del tema, para que más personas lo conozcan. De esta manera, la próxima vez que escuches que somos un pueblo solidario, vos vas a saber por qué se está produciendo el verdadero cambio.

Director Ejecutivo de VIVIENDA DIGNA

 

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