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- Relaciones -

Cuando las relaciones se desgastan

16 de julio de 2017

Cuáles son las causas del distanciamiento en una pareja y cómo evitar el desgaste.

Por Guillermina Rizzo *.

Días pasados mi teléfono móvil comenzó a fallar, no tuve opción, tuve que hacer la consulta pertinente. El empleado del local repetía como si fuera un libreto estudiado que la vida útil de estos aparatos es cada vez más breve, que las baterías no duran, y que están diseñados para que sean renovados con cierta periodicidad.

Éramos varios “con el mismo diagnóstico”, entre ellos un joven que con “actitud de resignación” me sugirió que escribiera sobre el tema “del desgaste”, pero en las relaciones.

¿Hay modo de reparar el desgaste en una relación de pareja? ¿Tal como los dispositivos celulares las relaciones están concebidas para durar un determinado tiempo? ¿Hay errores previsibles?

La mayoría de las personas que se disponen a entablar una relación lo hacen portando ilusiones y sentimientos, aunque depende de cada una de ellas que el encanto de los primeros tiempos perdure y no quede sepultado bajo las vicisitudes propias de la rutina; poniendo en duda anhelos y compromisos asumidos.

Cuando se trata de emociones y proyectos compartidos no hay recetas magistrales y los tratados de Psicología de la Pareja en ocasiones suelen no albergar respuestas y menos certezas; lo cierto es que toda relación debe ser concebida con un “telón de fondo social” que la condiciona y que pareciera que va en detrimento de la construcción de los vínculos, puesto que cuando se analizan las causas que originan las primeras fallas en la comunicación, los hombres aluden a que la evolución de la mujer y su conquista en el ámbito laboral ocasiona tensiones; generalmente la mujer combina responsabilidades hogareñas con su trabajo, y el marco mental del hombre –a pesar de las excepciones- no ha evolucionado a la par.

Expertos coinciden que problemas en la comunicación son la causa original del desgaste de las relaciones, acarreando luego la falta de complicidad y de interés por el otro; el proceso de deterioro está en marcha al compás de la indiferencia, la queja, el abandono de proyectos, de intimidad; el desgaste se va coronando con la ausencia de pasión, deseo, y poco a poco fallecen las ganas de remontar el vínculo a la par de que sucumben las mariposas que revoloteaban en la “panza”.

A diferencia de los celulares hay relaciones que se pueden restablecer, y hay pequeñas acciones que pueden evitar el final, se recomienda en esos casos retomar el diálogo tal vez en una cafetería para evitar las discusiones, iniciar la práctica de un deporte o hobby que satisfaga a ambos, emprender un viaje por un fin de semana; advertir que se ha descuidado a la pareja debe ser el primer paso y luego de ello tener el deseo genuino de querer transformar la situación.

En ocasiones, al igual que con los dispositivos móviles también se da el “punto de no retorno”, seguramente el desgaste no fue abordado oportunamente, muchos temas se descuidaron, ya hay “otro modelo de reemplazo en vista” y es difícil restaurar la confianza, se ha sufrido en demasía, y los sentimientos mutaron.

Kierkegaard decía que “el amor es hermoso, sólo mientras duran el contraste y el deseo; después, todo es debilidad y costumbre”; saber que las relaciones atraviesan diferentes etapas y la monotonía es parte de algunos de los ciclos permitirá anticiparse de manera tal que la creatividad aflore.

Si bien los teléfonos celulares tienen un tiempo de utilidad, es parte de la rutina recargar las baterías para que funcionen correctamente, las relaciones también deben ser cultivadas como parte de la rutina para evitar así el desgaste.

(*) Dra. en Psicología. Columnista en medios de comunicación. | Twitter: @guillerizzo

 

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