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- Relaciones -

Tributo a “la cucharita”

11 de junio de 2017

Por Dra. Guillermina Rizzo*. 

¡Empieza el invierno! Disminuye la temperatura, un dígito en la escala Celsius implica pensar cómo atravesar ese frío que cala hasta los huesos. Algunos acopian leña que luego encenderán en el hogar, otros programan calderas; están los previsores que ya contrataron al gasista para que verifique el estado de calefactores y evitar accidentes; muchos imaginan los aumentos en la tarifa del gas; los más desfavorecidos apelarán a guarecerse del frío donde la suerte permita, y están los que enarbolan la bandera de “hacer cucharita”.

¿La “cucharita” es la posición elegida por muchas parejas a la hora del descanso? ¿Hay un momento oportuno para adoptarla? ¿Las formas de dormir revelan el estado de una relación?

Para los que pedían un tema más irreverente, acá está: “la cucharita”.

Tal vez existen seres que en un intento creativo por sorprender a su pareja sugieren la ya tradicional posición, sin embargo y para sorpresa de muchos, un grupo de arqueólogos griegos hallaron lo que pueden considerarse la “primera cucharita” de la historia, pues descubrieron una tumba prehistórica en la que yacía una pareja abrazada en dicha posición en la Cueva de Diros. Análisis de ADN demostraron que los restos correspondían a un hombre y una mujer, quedando en evidencia que “la cucharita” y demostraciones similares data de miles de años.

Un rastreo por diferentes países refleja que la posición es adoptada en la mayoría del globo, y si bien la Real Academia Española define “cucharear” a la acción de “sacar con la cuchara”, en el imaginario colectivo “cucharear es el acto de dormir o acurrucarse, en el que dos personas se acuestan de costado, una detrás de la otra, sin importar quien lleve el mando, con rodillas y caderas flexionadas”, de forma que los cuerpos se acoplen cual cucharas.

Expertos estadounidenses en Comunicación No Verbal sostienen que las diferentes formas que adopta una pareja al dormir revelan la situación por la que atraviesa una relación. Si bien es imposible dormir fundido en un abrazo tras una discusión, es sabido que el lenguaje del cuerpo evidencia sentimientos; durante las horas del sueño también hay comunicación a través de las conductas corporales. Según Patti Wood la forma en que el cuerpo se mueve y se une con su par durante el descanso, puede ofrecer una visión de la confianza y conexión que cada uno tiene con el otro.

Para la experta “la cucharita” es la postura adoptada por las parejas en los inicios del vínculo, poniendo de manifiesto mediante ese “abrazo” en el que no se alinean las miradas, pero los cuerpos permanecen acurrucados en posición fetal; sentimientos de seguridad, deseo a flor de piel y goce mutuo. A su vez quien envuelve en ese “abrazo cucharita” revela quien protege a quien en dicha relación. Con el paso del tiempo, se advierte una distancia corporal, aunque hay un roce de rodillas o pies para permanecer conectados.

Está comprobado que dicha posición reduce el estrés, aumenta la intimidad, disminuye los celos femeninos, ambos se sienten protegidos y la relación es más duradera. Especialistas sostienen que se disfruta de una “buena cucharita” cuando hay conocimiento mutuo, diálogo y proyectos compartidos.

La “cucharita” es la favorita de millones de parejas, muchos afirman que el final casi glorioso del “cuchareo” es quedarse dormido “cuchareando”, a su vez no es recomendable en las relaciones “fugaces”, en ese caso se aconseja dormir abrazado a una almohada si lo que se necesita es una sensación de contacto, en ocasiones sugiero rescatar el peluche de la infancia, pues como decía Julio Cortázar “hay ausencias que representan un verdadero triunfo”.

(*) Doctora en Psicología. Columnista en medios de comunicación. | Twitter: @guillerizzo