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Consultas frecuentes de las parejas que comparten trabajo

9 de febrero de 2017

Por Mirta Goldstein*.

Nuestra salud mental y física dependen de que nuestro trabajo sea confortable y nuestra vida privada placentera. ¿Qué pasa cuando la pareja comparte el trabajo? ¿Es posible separar la relación amorosa y sexual de lo laboral y viceversa, separar lo laboral en el ámbito privado de la pareja?

* Trabajar en pareja no es lo mismo que con la pareja.

* Trabajar en pareja implica armar un equipo de trabajo. En la vida tenemos que armar parejas todo el tiempo y a la vez desarmarlas para hacer otra cosa con otros. Trabajar en pareja es crear redes de intercambio, redes de convivencia y de colaboración.

* Trabajar con la pareja implica compartir más de un espacio social: el privado y el laboral. Esto supone compartir pero a la vez separar lo erótico de lo amistoso y elaborar, si se puede, las rivalidades de género, las competencias propias de la horizontalidad o la verticalidad del trabajo en cuestión. Si lo familiar que supone la pareja no se diferencia de las relaciones laborales, aparecen emociones, prohibiciones y reclamos infantiles dirigidos al otro justamente porque es el partenaire más cercano.

* Los roles etiquetados para varones y mujeres atentan contra una convivencia confortable de las parejas en lo laboral. La cultura fálica, o conocida como machista pero que también pueden ejercerla las mujeres con esas características, ayuda a que haya reclamos a las mujeres por no poder ocuparse de la casa, y a los hombres por no ser exitosos, etc. Estos reclamos subsisten en las parejas actuales en las cuales suponemos que estos prejuicios están superados.

* A la cultura fálica se le suman los restos de cultura románica que aun subsisten en las mujeres jóvenes. Por ejemplo si mi marido es mi compañeros de trabajo y no me trae flores el día de mi cumpleaños, ¿lo veo como un desaire de la pareja o del compañero de trabajo?

* Uno de los problemas es erotizar y deserotizar adecuadamente. Si la relación laboral se erotiza por el vínculo privado, genera a la larga dificultades. Si se deserotiza demasiado también.

* Todas las relaciones amorosas y laborales tienen la complicación de aunar amores y odios. Si a lo laboral se suma el remanente de ambivalencia de lo privado, entonces el trabajo termina siendo imposible.

* Los objetivos de la pareja no siempre concuerdan con los objetivos de la empresa. Por ejemplo, las vacaciones pueden ser un tema de conflicto tanto para la pareja como para la empresa. Lo mismo ocurre con el dinero. Por ejemplo ambos son jefes o dueños pero uno gana más que el otro, o trabaja más horas que el otro. Si Ella gana más que él: ¿Él se sentirá desvalorizado? Si él gana más que ella, ¿Ella se sentirá amenazada?

* Los lugares de trabajo favorecen el conocer personas afines como amigos y parejas permanentes o transitorias, legales o clandestinas. La sexualidad genera situaciones de tensión con los demás compañeros, de ocultamiento, de pudor y de vergüenza.

Recomendaciones para las dificultades más frecuentes:

* Es importante poder encontrar espacios individuales dentro del trabajo, y espacios propios fuera del trabajo. La idea es que cada uno se “ventile” y retornar con deseos de estar con el otro.

* Si uno o ambos insiste en llevar el trabajo a casa y la casa al trabajo, que el otro pueda hacer un corte o consultar a un profesional.

La idea de trabajo, de pareja o familia y de tiempo libre están condicionadas culturalmente. Dice la Biblia: trabajarás con el sudor de tu frente. Descansarás el sábado o el domingo.

Pasamos el mayor tiempo de nuestras vidas en el trabajo. Lo habitual es sentir que el tiempo que nos queda libre es insuficiente, sentimiento que nos irrita y frustra. También sentimos culpa por estar atrasados con el trabajo.

(*) Psicoanalista,  vice presidenta de la APA, ex Directora de la Revista la Época online.