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- Cuerpo & Alma -

Qué son las “oficinopatías” y cómo pueden evitarse

2 de noviembre de 2016

Por Dr. Carlos Manrique (*)

Las modernas formas de trabajo han desencadenado una nueva serie de enfermedades que hemos dado en llamar Oficinopatías.
Dolores de cabeza, problemas visuales, dolores de espalda y de piernas, problemas en los brazos y manos, tendinitis, “burning” y estrés son trastornos comunes al hombre y a la mujer que realizan trabajos de oficina, pero existen algunas diferencias entre las causas que las originan y es importante tenerlas presente para prevenirlas.

Por otra parte, existen varios factores que es necesario tener en cuenta para disminuir las posibilidades de verse afectada por el trabajo.

El principal problema que afecta a la mujer que trabaja es la dificultad para encontrar el equilibrio entre el hogar y el trabajo, lo que las expone más al estrés. Además, también deben ser mamás y, en muchos casos, amas de casa. Las tareas del hogar exponen a la mujer a los mismos riesgos que otros trabajos: movimientos forzados y repetitivos, posiciones inadecuadas, fatiga mental, sobrecarga psíquica.

Intentaremos dar algunos tips para que la mujer que trabaja adopte medidas de prevención para no padecer estos problemas:

– No es posible pretender hacer todo, hay que saber delegar tareas, tanto en el trabajo como en la casa. Si vive sola, hay que fijar prioridades y saber organizarse para realizar lo imprescindible y programar el resto. Si vive con una pareja o comparte el departamento con amigas, debe quedar claro que si todos trabajan fuera de la casa, también todos trabajan en la casa, repartiéndose equitativamente las tareas.

– Tanto en tu casa como en el trabajo realiza pausas activas. Cada 2 horas detén tu trabajo 10 minutos, relájate tanto física como psíquicamente. Realiza ejercicios de estiramiento, camina, piensa en otra cosa.

– Demasiado contacto con la tecnología tienes durante tu trabajo, cuando llegues a tu casa utiliza lo menos posible la computadora y el celular, especialmente si es un teléfono inteligente, porque solo esfuerzas tu vista, continúas realizando movimientos repetitivos con las manos y tu cerebro sigue recibiendo cargas estresantes. No veas más de una hora de televisión diaria.

– Trata de no trabajar más tiempo que el que te corresponde. Si tienes un horario, es porque se considera que ese horario es suficiente para realizar tus tareas. Si no es así, debes replantearte cómo utilizas el tiempo o debes modificar la forma en que trabajas.
Nunca lleves trabajo a tu casa. El tiempo que no estás en el trabajo es para tu casa, para tu familia y para ti. Esto vale tanto para los días de semana cuando sales del trabajo como para los días de descanso del fin de semana.

– Ocupate de tu salud. Olvídate de estas tres palabras: “No tengo tiempo”. Concurre periódicamente al control médico. Dedica una hora al ejercicio que más te guste o te convenga. Hay muchas actividades físicas que se pueden realizar en familia: caminar, andar en bicicleta, etc.

– Aliméntate adecuadamente. Nunca te saltees comidas en tu afán de realizar más actividades. Al final, una alimentación sana y equilibrada te dará energía para desarrollar todas tus labores, evitará el sobrepeso y te protegerá de otras enfermedades.

– Duerme bien. Si bien es cierto que las horas de sueño ideales se van ajustando con la edad, también es cierto que el lapso recomendable para mujeres adultas es entre 7 y 8 horas. Si te despiertas cansada es porque tu sueño no ha sido reparador.

* Director Médico Bombicino Diagnósticos, Especialistas en Salud Ocupacional.