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- Emprendedores -

Planificación y saber decir no: los pilares del trabajo freelance

31 de octubre de 2016

Por Bettina Levecke (especial dela agencia DPA)

Los empleados en relación de dependencia suelen tener su horario de trabajo regulado por un convenio que fija la carga horaria semanal. Los autónomos o freelance, en cambio, se basan en su reloj interno. Cuando uno es su propio jefe, tiende a ir todo el tiempo más allá de los límites. Sin embargo, a la larga eso no funciona, ya que el cuerpo necesita pausas para recuperarse. Aquí, siete estrategias para tomarse las cosas con más calma:

1. Regeneración: Las pausas y las vacaciones están reguladas por la ley en el caso de los empleados. En el caso de los autónomos, no existe ese tipo de control, por eso es importante ser consciente de que recuperarse es una inversión para el propio emprendimiento. Para poder medirse, es bueno preguntarse regularmente: ¿Cuántas horas trabajé esta semana? ¿Cuántas pausas me permití? ¿Estoy logrando un buen equilibrio?

2. Recompensas: Ser uno mismo su jefe y poder decidir con libertad suelen ser los motivos principales por los que la gente decide independizarse. Pero una vez que comienza el trabajo, la idea de tener más libertad suele quedar rápidamente en el olvido. Por eso es importante darse cada tanto uno de los gustos que se tenían en mente cuando se decidió ser freelance: Desayunar con calma en el jardín o cortar con el trabajo por la tarde para salir a pasear al sol. Es necesario aprovechar cada tanto esas ventajas del freelance, incluso para aumentar el rendimiento.

3. Ritmo: A veces son muchos encargos, a veces pocos…para los autónomos es difícil prever qué cantidad de trabajo tendrán, lo que genera estrés. Por eso es importante generar un ritmo lo más regular posible. Los horarios de trabajo fijos ayudan a tener una rutina.

4. Decir que no: Uno de los principales problemas de tiempo de los autónomos es que no saben decir que no. Pero es imposible y además poco sano intentar conformar a todos. Hay que empezar por tomarse en serio las necesidades que uno tiene y decir que no cuando los encargos alteran otros trabajos por su carga horaria. El temor a perder un cliente suele ser infundado: la mayoría responde bien si se explica el “no” amablemente y suelen volver a pedir trabajos.

5. Planificación: Haga una planificación semanal a principios de la semana con las prioridades y los plazos, y cada mañana o noche de cada día, una planificación para ese día o el siguiente. Es importante establecer límites fijos para determinadas actividades, como por ejemplo tres horas máximo para la preparación de una presentación. Calcule siempre un 30 por ciento de tiempo extra por si hay algún problema o surge algo imprevisto como para que el plan sea realista.

6. Atención: Quien está muy estresado pierde rápidamente la perspectiva de lo que es realmente importante. Por eso es necesario tomarse algunas pausas de atención. Con cerrar los ojos unos minutos, respirar hondo o mirar simplemente las nubes en estado contemplativo es suficiente. Hay que saber escucharse. ¿Cómo me siento? ¿Qué me enoja? ¿Necesito una pausa?

7. Terminar: Las cosas que no se terminan y se posponen demandan más energía porque en nuestro inconsciente, seguimos ocupados con la tarea aunque no la estemos haciendo. A la larga, eso genera insatisfacción. Por eso es mejor ir cumpliendo uno a uno con los objetivos en nuestra lista.