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Martín Churba armó una ‘boutique en la calle’ con percheros de ropa donada

En acción. Churba con voluntarios de la Red Solidaria organiza la ropa. “Queremos que la gente pueda decir esto me gusta o no”, dice. | Marcelo Aballay.
28 de mayo de 2016

Funciona todos los viernes de 19.30 a 21.30 en Plaza de Mayo, frente a la Catedral.

Por Josefina Hagelstrom.

Mientras se toma una taza de  mate cocido caliente, Claudio revisa los percheros donde está la ropa colgada hasta que encuentra lo que necesita. “¿Tenés una campera para mi?”, pregunta a otro hombre de campera negra que tiene una percha en la mano. “A ver, éste es tu tamaño, fijate la espalda cómo te queda”.

La escena, que podría suceder en cualquier local de una calle comercial de la ciudad, sucede un viernes a la noche en Plaza de Mayo, en una oficina improvisada frente a la Catedral porteña, donde se instaló una serie de percheros solidarios, junto a una larga mesa donde todos los días se ofrece un plato de comida y sopa caliente. Allí, el reconocido diseñador Martín Churba, junto a un grupo de voluntarios, ofrece ayuda y una especie de “guía” a todo aquel que se acerca buscando ropa, en el marco de la campaña Frío Cero, de Red Solidaria. “Lo que buscamos es que sea un momento de encuentro donde podemos preguntarle a la persona qué le está faltando y ahí ayudarlo a que se lleve lo que realmente le va a servir.

No algo de azar en algo tan importante como es el abrigo. Juan Carr me propuso armar este momento de entrega y convertirlo en un momento diferente, por eso fue que armamos esta especie de boutique de los viernes en Plaza de Mayo”, dice Churba.

Allí clasifican la ropa de las donaciones según los tamaños, si son de hombre o mujer, y las cuelgan en perchas ordenadas. “Acá hasta el gusto es importante, porque si logramos humanizar también esa parte donde quienes se acercan pueden decir esto me gusta o no, nos hace a todos mejores personas”, agrega. Y mientras acomoda la ropa, un hombre le consulta por el talle de un suéter. “¿Hay un XXL? Es para un hombre grandote”, pregunta. Al lado, también se escucha que Marcela, madre de cuatro chicos, pide “algo para mi hijo varón, que tiene 4 años, y un abrigo para mí”.

Esta “boutique” de Plaza de Mayo, que tomó la idea de los distintos percheros solidarios que se instalaron en distintos puntos de la ciudad, funciona todos los viernes a partir de las 19.30 hasta las 21,30, momento en el cual se sientan todos a comer, para seguir compartiendo el momento. Y seguirá hasta septiembre.

“Nosotras te buscamos, ¿qué necesitás?”, preguntan dos voluntarias que son también payasos de hospital, y se acercaron para ponerle un poco de alegría a la noche fría. Sacan las prendas del perchero, las muestran, les preguntan el talle, si les gusta el color, les sacan foto, los hacen desfilar. “A muchos les da vergüenza acercarse, hay gente que le cuesta venir a pedir, entonces nosotras nos acercamos y los ayudamos a que se vean, elijan, y se lleven algo que los abrigue y los haga sentir un poco mejor”, cuentan.

“Acá hacemos la temporada pensando en aquellos que la sufren”, agrega Racu Sandoval, de Red Solidaria, y explica que “antes se entregaba una bolsa de consorcio y te tocaba lo que te tocaba. Acá buscamos darle ese valor agregado, con los percheros, la mirada de Martín Churba, que se parezca a una boutique en la calle, donde cada persona pueda elegir lo que quiere, no lo que le toca”. Además de Churba, también convocaron músicos y chefs reconocidos, todo con el objeto de humanizar cada vez más la ayuda. “La idea es lograr una solidaridad ya no vertical, si no más bien horizontal. Los diseñadores, los músicos, los chefs, son buenas excusas para estar más cerca y acompañar”, culmina.

 

Foodtrucks en el Congreso

El domingo a la noche, la Plaza del Congreso de la Nación fue escenario de una cena solidaria para 200 personas, que, pese al frío, se acercaron y  pudieron disfrutar de un guiso de lentejas, que prepararon los chefs Iván & Martín Bouquet, con su foodtruck Bon Bouquet – Crêperie & Food Trucos. “Alquilamos mesas y sillas, y armamos todo ahí en frente del Congreso. Se armó una movida muy linda entre toda la gente, por suerte todos pudieron repetir”, cuenta Iván.

Así, con largas mesas, puestas con flores, manteles, buenos platos y vasos, la campaña Frío Cero busca dignificar el momento de la comida.

En ese contexto, organizan cinco cenas donde participarán otros foodtrucks, en agosto los hermanos Petersen preparán una serie de viandas para repartir,  y también del catering Galíndez.

*NOTA publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil.

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