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Paloma Herrera, una artista eterna

29 de mayo de 2015

El Lincoln Center se preparó el 27 de mayo para despedir a una bailarina única, Paloma Herrera. Ella quería que fuese Giselle su último baile, una obra emblemática y que significó una revolución en la historia del universo de la danza.

Hace 25 años Paloma llegó a New York a tomar clases con un maestro tucumano de la mano de Olga Ferri, su profesora en el teatro Colón, y este argentino vio en ella la luz que irradia aún hoy. Le sugirió que diera una audición en el American ballet. A los 15 años uno de los cuerpos de danza más importantes y modernos del mundo la recibía en sus filas. No era habitual que admitieran a una niña de esa edad, valió más su talento innato.

Desde los 7 años Paloma sabe lo que quiere, Marisa (su madre) siempre lo dice: «ella siempre lo supo y nos pedía que la lleváramos al Colon a las clases antes de que abriesen las puertas, quería ser la primera en llegar». también su amigo Flavio Salazar-bailarín del ABT ahora maestro de danza-que la conoce desde 1993 resalta su disciplina constante y su humildad como primera bailarina: «siempre fue dedicada al extremo, nunca se sintió una diva, ella es una grande en todo sentido. Recuerdo cuando ensayábamos, llegaba primera y tu como bailarín del cuerpo sabias que podías confiar en ella, en que te tocaría en el momento justo».

Durante la función la emoción fue constante, bravos, aplausos, gritos fueron las señales de demostración para esta mujer tan especial. Sin embargo el final superó las expectativas, cada miembro del ABT subió al escenario a abrazar a Paloma Herrera, una montaña de flores se hacia cada vez más alta y desbordante.

Los aplausos y la ovación duraron más de 15 minutos ininterrumpidos. Se la veía plena, con la sensación de haber cumplido con creces su sueño y sus expectativas de niña. Una niña convertida en mujer que dio su vida por ser una bailarina. La mejor bailarina. Una artista inconmensurable por su talento innato y sobretodo por sus valores inspiradores, el trabajo obsesivo, el cuidado de su instrumento -su cuerpo-, la dedicación sin descanso, y quizás algunas renuncias. Aunque ella repite e insiste, «amo lo que hago, la rutina, cada día me levanto dando gracias por poder realizarme en lo que más me gusta en la vida, bailar». siempre me llamó la atención su determinación desde tan chica y su perseverancia, el amor que muestra en su trabajo. La veía en el escenario en esta última función y se me caían algunas lagrimas, pensaba: ¿Cómo vivirá Paloma de ahora en más? ¿Como reemplazará tamaña pasión puesta en su enorme obra? ¡Cuanto la vamos a extrañar! Luego de tanta emoción algunos privilegiados pudimos acompañarla en los festejos, el consulado organizó un brindis y más tarde en una íntima reunión en lo de la La familia Salvati. Ellos fueron quienes cuidaron de aquella adolescente de 15 años en Nueva York, fueron sus padres postizos durante todos estos años. Antonella y Eduardo Salvati estaban esperando a los invitados con el mismo amor con que acogieron a Paloma de los 15 a los 18 en su casa.

Entre los encuentros de esa noche hubo comentarios de cada uno sobre la despedida, sus amigas del alma estaban presentes, maestros compañeros, bailarines. Matias, su pareja no la dejó ni un minuto sola, sabía que lo necesitaba a su lado. Hubo una ausencia que seguramente haya sido importante para ella, justo antes de salir de Argentina Alberto Herrera, su padre, tuvo un pequeño problema de salud que no lo dejo estar presente, su fan numero uno. La relación con sus padres es muy intensa. Y al mismo tiempo de una gran libertad. Siempre habla de ellos, los consulta, comparte sus experiencias.

La noche se fue apagando y en el clímax, el anfitrión quiso decir una palabras y con la voz entrecortada por una casi imperceptible congoja hablo de su hija postiza con aprecio y admiración «quiero decir algunas cosas sobre Paloma. Recordar con ustedes ciertas vivencias que la muestran como ha sido en este tiempo. una vez tenía fiebre y por supuesto le pedimos que se quedara en la noche descansando y al siguiente día para recuperarse. Tomó sus antibióticos y se fue a dormir. Cuando me levanté a la mañana pregunté ¿adónde esta Paloma? Paloma se fue a bailar, me respondieron.Y si! fue a su clase con fiebre. Luego, le decíamos que saliera con mis hijos al cine, a una fiesta y ella siempre respondía, ‘no puedo, mañana tengo que bailar’. Será por eso que has llegado en esta primera parte de tu vida a un gran éxito. Espero que este tiempo que ahora comienza sea tan exitoso como lo fue tu vida hasta hoy. Te vamos a extrañar, te vamos a extrañar». Paloma y todos nos emocionamos. La vida cambia y las transformaciones y las decisiones que nos llevan a ellas no son tan fáciles aunque a veces lo parezcan. No me cabe duda de que la vida de Paloma será tan luminosa como hasta ahora. Que podrá seguir conquistando sus sueños. Son su carácter y su sabiduría los que la seguirán guiando. Ella siempre se para frente al hoy con valor y dice «vivir cada día apasionadamente es lo que me guía».

Siempre es hoy. Igualmente Paloma, te vamos a extrañar!