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El peligro de las dietas Detox

3 de marzo de 2015

Prometen un descenso rápido de peso, pero poner en práctica este tipo de régimen puede traer riesgos en la salud.

Jugos naturales preparados a base de frutas y verduras combinadas a gusto del consumidor no parecen tener ningún tipo de aspecto negativo en el consumo diario y, de hecho, no lo tiene. Ahora bien, iniciar una dieta de este estilo, llamada detoxificante o ‘DETOX’, y pasar varios días sólo bebiendo estos batidos sí puede hacer  peligrar la salud.

Las denominadas dietas detoxificantes se basan en una combinación de frutas y verduras exprimidas que al consumirlas eliminan las toxinas del cuerpo. La Dra. en Nutrición Mónica Katz explica que este estilo de régimen “son tendencias que se ponen de moda, las revistas dedicadas al público femenino las ponen en auge y las muestran como algo bueno, pero sólo son un muy buen negocio». Asimismo, sostiene: «La gente intenta hacer todo aquello que cree que lo deja más flaco, más joven y con más energía. En este caso más flaco sí, más joven no lo sé y con más energía seguro que no».

Las personas tenemos dos órganos que se dedican a detoxificar nuestro cuerpo de manera natural, por un lado el riñón, que filtra todo lo que la persona haya consumido o acumulado en la sangre para luego eliminar las toxinas mediante la orina y, por el otro lado, está el hígado, que posee una enzima encargada de degradar mucho de lo que consumimos, detoxificarlo, metabolizarlo y luego convertirlo en elementos que luego serán eliminados por materia fecal.

Nada mejor que una alimentación balanceada 

Las dietas DETOX se basan en mucho líquido, que en ocasiones se convierten en ayunos, pero si una persona “consume la mitad de su postre, una fruta, la mitad de su ingesta diaria verduras y además bebe 2,7 litros de agua (si es mujer, si es hombre serían 2,9 litros) entonces ¿Por qué acudir a una dieta detox?» sostiene la autora del libro NO DIETA.

La especialista recomienda la ingesta de licuados frutales para acompañar el desayuno y la merienda o como una colación, pero siempre sumado a una alimentación lo más variada posible, con la incorporación de más frutas y verduras, algo que no «demandaría tanto sacrificio» a la hora de querer cuidarse.

Este tipo de régimen no es balanceado, ya que se quitan de la ingesta diaria alimentos esenciales como los cereales y los lácteos: “Si una vez por semana un individuo realiza este tipo de dieta, al cabo de un año podría tener desnutrición segura, lo que hoy se conoce como ‘hambre oculta’, en donde la persona no percibe que le faltan vitaminas y minerales” ,  argumenta la especialista. Al no tener señales físicas  que le alerten que algo le está pasando a su cuerpo, como puede ser la caída del pelo o el raquitismo, no hay modo que la persona se entere  de su situación si no acude a un profesional.

Prácticamente con las DETOX no se consume nada sólido y eso genera un problema importante: “Los humanos necesitamos masticar pero simplemente como necesidad emocional, masticar descarga energía, sino no existiría el chicle. Masticar es algo así como un moderador de tensiones” manifiesta Katz.

«El cerebro no entiende de ningún tipo de dietas, sólo le entran moléculas de ATP (Trifosfato de Adenosina) que el sujeto fabrica al consumir alimentos», argumenta la experta, y precisa: «Hay neuronas sensoras de ATP, y cuando un individuo consume menos de éstas moléculas por este tipo de dietas, lo único que va a detectar el cerebro biológico es que no entra lo que necesita.»

Aquí pasan dos cosas, en primer lugar el cerebro pasa a funcionar en «modo ahorro», por ello va a generar lo que la doctora define como «deuda de hambre», y es aquí donde se inicia la posibilidad de descontrol o picoteo, pues bien, todo esto «¿vale la pena? concluye la médica nutricionista.

Por Florencia de Sousa.

5 pensamientos en “El peligro de las dietas Detox”

  1. Por favor, corregir la palabra » censoras»

    sensor.
    (Palabra formada sobre el lat. sentĭo, sentir, para indicar el agente de este verbo latino).
    1. m. Dispositivo que detecta una determinada acción externa, temperatura, presión, etc., y la transmite adecuadamente

    Es diferente de «censor»

    censor, ra.
    (Del lat. censor, -ōris).
    1. adj. Que censura. U. t. c. s.
    2. m. y f. En algunos regímenes políticos, funcionario encargado de revisar todo tipo de publicaciones o películas, mensajes publicitarios, etc., y de proponer, en su caso, que se modifiquen o prohíban.
    3. m. y f. En las academias y otras corporaciones, persona encargada principalmente de velar por la observancia de estatutos, reglamentos y acuerdos.
    4. m. y f. Persona que es propensa a murmurar o criticar las acciones o cualidades de los demás.
    5. m. Magistrado de la república romana, a cuyo cargo estaba formar el censo de la ciudad, velar sobre las costumbres de los ciudadanos y castigar con la pena debida a los viciosos.

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