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La inseguridad en la sociedad y la participación de algunos genes

11 de marzo de 2014

Vivimos en tiempos donde la inseguridad es un tema que preocupa a toda a la sociedad. La gente tiene miedo y cuando lamentablemente es víctima de un asalto, lo que “agradece” es seguir con vida. Es muy grave, y no nos podemos acostumbrar a vivir así.

Está clara la asociación entre la delincuencia y la violencia con la adicción a sustancias, y al narcotráfico. La agresión, violencia y delincuencia no solo están presenten en las calles, pero también en varios ámbitos de nuestra sociedad, un ejemplo claro son las barras bravas en el fútbol. Las excusas cada vez son más ‘’creativas’’, pero es un mal que sigue vigente, y necesita una solución rápida, y verdadera.

Por supuesto, que el contexto cultural, social, económico, y la falta del cumplimiento de las leyes hacen que haya delincuencia y situaciones de violencia. También sabemos que algunas personas tienen una personalidad en donde prevalece su carácter anti-social y agresivo, y estos últimos años se han descripto algunas asociaciones genéticas con estas características del comportamiento.

Un estudio publicado en 2008 por Gou G, una de las personas que más ha publicado sobre esta temática, identificó 3 genes MAOA, DAT1, DRD2 que jugarían un rol clave para que un joven adulto se convierta en un delincuente violento, teniendo en cuenta los factores ambientales como la falta de una familia, una familia conflictiva, problemas en el colegio o haber nacido en un barrio con una cultura ´´fuerte´´ o violenta. Pero, de acuerdo a varios estudios el gen MAOA sería uno de los más importantes.

El gen MAOA localizado en el brazo corto (p) del cromosoma X (Xp11.3) tiene la información para la síntesis de una enzima, proteína especial, que participa en el metabolismo de ciertos neurotransmisores como dopamina, norepinefrina y serotonina que juegan un rol importante en procesos neurológicos como la cognición, la emoción y la agresión. Algunas alteraciones (mutaciones) del gen MAOA se han asociado a un comportamiento anti-social, a una personalidad anti-social, y se lo ha denominado como el ´´gen guerrero´´. Lo interesante, es que otras alteraciones del gen MAOA se han asociado al sentimiento de felicidad, pero sólo en mujeres.

En este trabajo científico estudiaron a 1100 adolescentes, los cuales fueron entrevistados y a su vez, se les analizó su ADN para identificar las alteraciones genéticas. Los autores concluyeron que el comportamiento delictivo y la violencia eran más frecuentes en los jóvenes que tenían alteraciones en dichos genes, pero que a su vez, estaban en un ambiente con influencias negativas, o sea, propicio para la expresión del comportamiento en cuestión.

El gen MAOA ha sido sujeto de estudio por varios grupos de investigación, y los resultados confirman su asociación con la violencia y delincuencia. Un estudio publicado en la revista Proc Natl Acad Sci U S A (2009) utilizó el ´´paradigma de la salsa picante´´ empleado en el campo de la investigación psicológica para evaluar este comportamiento. En este ejercicio, las personas tienen la oportunidad de administrar salsa muy picante en la comida de una persona que conocen y que saben que no les gusta ese gusto particular. La cantidad de salsa picante que administran en la comida de la otra persona constituye una manera de medir su agresión personal. Este equipo de investigación analizó los comportamientos interpersonales de los 78 hombres que participaron de este estudio y fueron divididos en dos grupos, unos que tenían una baja actividad del gen MAOA, denominados MAOA-L (la ´´L´´ representa ´´low´´, o sea, bajo en inglés), y aquellos que tenían una alta actividad denominados MAOA-H (la ´´H´´ representa ´´high´´, o sea, alto/a en inglés). Demostraron que la agresión ocurrió con más frecuencia e intensidad en aquellos hombres que sufrieron una provocación, y especialmente si tenían el patrón genético MAOA-L. Este hallazgo es realmente importante, ya que demostró el factor genético de un comportamiento que naturalmente ocurre en el hombre, el cual ante una provocación reacciona en algunos casos con una agresión.

A su vez, esta misma variante MAOA-L, se ha asociado a que hombres jóvenes tengan mayor riesgo de querer pertenecer a una banda de delincuentes, y si eso ocurre, también tendrían un más riesgo de utilizar armas de fuego en una pelea. Un interesante estudio publicado en el año 2010, en el cual estudiaron a 1155 mujeres y 1041 hombres, pero las asociaciones genéticas fueron exclusivamente masculinas.

La misma variante  MAOA-L también es un factor de riesgo genético para desarrollar un comportamiento agresivo en la adultez, cuando la persona sufrió situaciones traumáticas y violentas durante su niñez. Lo que demuestra que existe una fuerte relación entre el gen MAOA, el comportamiento violento, pero como en otras tantas asociaciones los factores ambientales son fundamentales para la expresión de esta situación.

Es importante también destacar que la prevalencia de las alteraciones (variantes) del gen MAOA es distinta de acuerdo a su distribución geográfica,  por ejemplo está presente en el 77% de los hombres chinos, 61% de habitantes de ambos sexos de las islas del Pacífico, 59% de africanos (mujeres y hombres), 56% de los maoríes de Nueva Zelanda, 34% de hombres de origen Caucásico, y 29% de mujeres y hombres hispanos. Por supuesto, que esto no significa que cada una de estas personas tenga un comportamiento violento o agresivo, pero lo que si indica es la presencia de esta variante en diferentes poblaciones, y su posible expresión de acuerdo a los factores ambientales que experimenten, y a su personalidad.

Otro descubrimiento sumamente interesante y recientemente publicado por Lacourse E y colaboradores en la revista Psychol Med (2014) es que la agresión física que desarrollan los niños en la primera infancia (2-4 años) está determinada predominantemente por factores genéticos, y en menor medida por factores ambientales. Este equipo científico analizó a 667 parejas de Montreal, Canadá que tuvieron gemelos monocigóticos (son gemelos idénticos, o sea, se originan del mismo embrión) y dicigóticos (son dos embriones separados), y analizaron el contexto ambiental y el comportamiento de estos niños.

Aunque demostramos que los genes influyen en este comportamiento que tiene un impacto negativo en nuestra sociedad, y nos permite arribar a diferentes conclusiones que requerirán mayor estudio, la agresión y la delincuencia son problemas diarios evidentes. Las excusas por parte de los organismos responsables son insuficientes, y cada día más existe la necesidad de una solución a este problema que destruye personas y familias.

Lamentablemente algunos funcionarios todavía no parecen entender que la inseguridad es una de las principales preocupaciones de la gente, y que necesita una solución urgente.

Referencias

Sabol SZ et al. A functional polymorphism in the monoamine oxidase A gene promoter. Hum Genet. 1998;103:273–9.

Caspi A et al. Role of genotype in the cycle of violence in maltreated children. Science. 2002;297:851–4.

Lu RB et al. No association of the MAOA gene with alcoholism among Han Chinese males in Taiwan. Prog Neuropsychopharmacol Biol Psychiatry. 2002;26:457–61.

Lea R et al. Monoamine oxidase, addiction, and the “warrior” gene hypothesis. N Z Med J. 2007 Mar 2;120(1250):U2441.

Guo G et al. The Integration of Genetic Propensities into Social-Control Models of Delinquency and Violence among Male Youths. Am Sociol Rev Vol. 73, No. 4 (Aug., 2008), pp. 543-568.

Beaver KM et al. Monoamine oxidase A genotype is associated with gang membership and weapon use.  Compr Psychiatry. 2010 Mar-Apr;51(2):130-4.

Lacourse E et al. A longitudinal twin study of physical aggression during early childhood: evidence for a developmentally dynamic genome. Psychol Med. 2014 Jan 21:1-11.