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Del amor al odio: las relaciones entre hermanas

31 de mayo de 2013

Un especialista analiza las los vínculos fraternos, sus fantasías, sus deseos, las comparaciones y competencias. Galería de fotos de hermanas famosas.

Las relaciones entre hermanas pueden pasar del amor, la amistad y la complicidad a la rivalidad más absoluta. O mantener la indiferencia, o aprender a compartir sin que la competencia y la rivalidad sean el eje de la relación. La pelea entre Iliana y Marisa Calabró por la denuncia de Lanata, las rivalidades de Nicole y Geraldine Newmann, la unidad y peleas por un mismo hombre entre mellizas griegas, las diferencias no públicas entre Ernestina y Federica Pais, la presunta fraternidad entre Wanda y Zaia Nara, Mirtha y Silvia Legrand, que comenzaron juntas pero eligieron caminos diferentes.

Los ejemplos de relaciones entre hermanas en la vida cotidiana o en la televisión son muchas: amigas, enemigas, indiferentes, parecidas, diferentes, que se acusan en público, que se aman en públicos, que son socias, que se traicionan, que se roban novios o plata o herencias, que se defienden o que comparten hasta los calzones.

Pero, ¿a qué se deben tanto amor y odio entre hermanas? Consultado por Rouge, el psicoanalista Luis Kancyper, miembro de APA y autor del libro “El Complejo Fraterno”, señaló que “las relaciones fraternas mantienen siempre un grado de rivalidad, desde la época bíblica, y es algo inherente a la naturaleza humana”.

Y explica: “La presencia de una hermana inflige como una herida al narcisismo de la persona, porque deja de ser la única… Pero también la presencia de una hermana puede ser un regalo de la vida para que la persona no se sienta tan sola ante el poder que ejercen los padres. En ese caso, la presencia de una hermana puede operar como un lazo de alianza”.

Según el especialista, “las comparaciones son inherentes a toda relación entre hermanas y entre hermanos, porque en toda relación humana existe algo que subyace que es el afán de dominio, de determinar quien es el dominado y quien es el dominante”.

“En la parte más secreta de todo ser humano -explica- existe lo que yo llamo el afán de unicato, que es el deseo de tener un dominio sobre todos, y que todos se subordinen a él. Siempre subyace la comparación, quién es más y quién es menos. Subyace una lucha secreta o manifiesta para determinar quién ocupa el lugar elegido entre los padres”, asegura Kancyper.

Pero, ¿cómo es que dos hermanas pueden pasar de un momento de amor y unión a uno de enojo y de desencuentro? “Se puede pasar de una idealización a un resentimiento que puede mantener los vínculos rotos durante décadas o toda la vida, que se desprende de una ofensa o rivalidad entre hermanas”, asegura el especialista.

Y desarrolla: “Una de las fantasías importantes entre hermanos es el deseo (oculto) fratricida de matar uno a otro, y el deseo furtivo, robar uno a otro, algo que se ve mucho durante las herencias o en el aspecto amoroso”.

“En esas comparaciones, cuando hay mucha diferencia entre uno y otro porque uno obtiene más éxito o fama, hay como una fantasía de los vasos comunicantes, un deseo de que a todos les vaya por igual: si uno tiene éxito puede sentirse culpable y fracasar por ello, mientras que el otro puede envidiar aquello que el otro tiene”, añade.

Luego aclara que “las comparaciones no siempre son odiosas, sino que algunas veces son inspiradoras”. Y explica: “Si el otro tiene algo bueno, uno lo puede tomar y emular; es decir, se toman para aprender del otro”. Aunque destaca que también hay caso de hermanos “que ostentan para provocar violencia en el otro”.

Mirá todas las fotos haciendo click aquí.

3 pensamientos en “Del amor al odio: las relaciones entre hermanas”

  1. Que patetica nota…..se mira la union desde el odio y rencor..y en realidad es un regalo que nos da la vida,,,,

  2. MIS HERMANAS SON LO MEJOS QUE ME DIERON MIS PADRES Y AUNQUE ESTAMOS LEJOS GEOGRAFICAMENTE POR CIRCUNSTANCIAS DE LA VIDA, LAS ADORO Y ESTAMOS SIEMPRE EN CONTACTO.

  3. Gente… las hermans que sean unidas, esa el la ley primera, o se las ‘comen’ los de afuera.

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