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Qué encierran las historias de príncipes y princesas

23 de diciembre de 2012

Él quiere rescatarla, ella quiere casarse con él. Los significados de ese encuentro que se repite en cuentos, novelas y hasta en la vida misma.


Por Mercedes Carreira (*)

Reiteradamente los cuentos de hadas, nos relatan historias de princesas y príncipes que ansían conocerse, encontrarse, reunirse y que por no desanimarse y porque el deseo de lograrlo es una intensidad perentoria, finalmente lo logran. Nada en esto ya nos sorprende, por eso ¿por qué podemos leer las miles de variantes que se han hecho sobre este mismo esquema (y han pasado al cine y las telenovelas) y no aburrirnos? Propongo analizar por qué estas historias, tan conocidas universalmente, lejos de aburrirnos continúan resultándonos irresistiblemente atractivas.

Veamos, la princesa del cuento de hadas es una joven inocente, tan buena e ingenua que es incapaz de hacerle daño a nadie, sólo tiene buenos sentimientos para todos. Lo único que ambiciona es enamorarse y vivir su amor junto al príncipe que el destino le tiene reservado. El príncipe sale al mundo a probar y demostrar su valor, lealtad, inteligencia, perspicacia, para hacerlo debe vencer los escollos que lo separan de su princesa.
El punto crucial es que los amantes sólo logran encontrarse y amarse si atraviesan una serie de pruebas y obstáculos. Dragones sanguinarios, ogros con deseos de venganza, madrastras llenas de envidia o bosques con agudas espinas… se interponen en el deseo del príncipe de rescatar a la princesa. En estos mundos de ficción (incluyamos las telenovelas y el cine), los amantes son buenos, luchan contra las pruebas que impiden concretar su amor y logran arribar final feliz cuando logran unir sus vidas en perfecta armonía al casarse.
Los protagonistas de los cuentos de hadas simbolizan algo más que un simple y valiente príncipe o una hermosa, buena o abnegada princesa. El príncipe representa el Ego de cualquier ser humano y la princesa simboliza su Alma. Ésta es la profunda verdad encerrada en los cuentos de hadas – y que nos atrae a nivel inconsciente: la necesidad de buscar la unión de nuestro Ego con nuestra Alma que se hallan separados desde hace mucho tiempo, por lo que el camino hacia el encuentro es largo y lleno de trabas. El Ego busca concretarlo por todos los medios y capacidades; un Ego sano y bien desarrollado es igual que un príncipe, puede luchar contra dragones y atravesar bosques encantados para acceder a ella. Lo importante, sin embargo, es el sentido de esta lucha. El príncipe tiene que ir a rescatar a la princesa, al Alma dormida. Y cuando la encuentra descubre que el Alma sigue pura e inocente, pues ésa es su naturaleza.
A la unión del Ego y el Alma los antiguos místicos la denominaban el matrimonio alquímico. El final feliz consiste en que nuestro ser logra integrarse, sentirse completo, gracias a esto nuestra comprensión de la vida es otra y la podemos abordar y vivir de una manera distinta. Si estamos completos no nos urgen nuestras necesidades insatisfechas para unirnos a otras personas, lo que buscamos en cada encuentro es amar y compartir. Además, un Ego fuerte unido al Alma, ya no persigue únicamente el bienestar individual, hay una conciencia, una intuición, que le aporta el Alma que le permite saber que más allá de nosotros mismos existe la unión con todo y todos los que nos rodean. El Ego entrega su fortaleza al servicio de esta verdad.
Las historias de los cuentos de hadas se dirigen al inconsciente como si fueran por un atajo. Aunque nuestra mente permanezca reflexionando o divagando en las apariencias y las formas, el fondo se impregna con su mensaje en lo profundo de nuestra psiquis. Grandes verdades se narran en los cuentos, ellas generalmente se refieren o muestran profundos viajes internos del alma. Y son mensajes o señales del camino a recorrer para los que ya se encuentran transitando parte de su propio viaje.
Creo que esta lectura, esta interpretación, de los arquetipos principescos que le hablan a nuestro inconsciente, es la que hace que esas historias nos parezcan tan atractivas y necesarias. La verdadera causa de nuestro interés es espiritual.

Por eso ¿por qué podemos leer las miles de variaciones que se han hecho sobre este mismo esquema (y han pasado al cine y las telenovelas) y no aburrirnos? Parecería que nuestra sabiduría interna desea ponernos cara a cara con príncipes valientes y princesas dormidas, una y otra vez, para ver si aprendemos esa lección esencial: poder celebrar nuestro matrimonio alquímico, y alcanzar nuestro merecido final feliz.

 

* Coordinadora del Taller de Escritura Creativa y Autoconocimiento Había una vez…

3 pensamientos en “Qué encierran las historias de príncipes y princesas”

  1. mmh, entonces es alggo así como la realización de un deseo……igualmente me gustaría que se corriera un poco de la heteronormatividad y heterosexualidad obligatoria..

  2. Lo único que han logrado con estas estupideces inmemoriales es pudrirle la cabeza a las mujeres, siempre se encuentran insatisfechas porque buscan algo que no existe (el príncipe azul). Además, desde pequeñas que le queman el cerebro con lo de «princesas», «acá está mi princesita», «sos una princesa», etc. ¿Y qué carajo es una princesa? Una mina privilegiada, con poder no devenido de ningún talento, sino por linaje o por haberse casado con alguien de «sangre real». Mérito nulo. Y encima se la pasa racándose porque no tiene nada para hacer (salvo reinar o «princesear») y tiene una corte de sirvientes (esclavos) que la atienden y le rinden pleitesía. ¿No será hora de cambiar estas fábulas estúpidas por algo un poco más ubicado en la realidad? No sé, digo.

    1. creo Dax que el daño provocado es tmbn a los varones…..ambos estereotipos son dañinos e irreales..

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