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La colección de zapatos de Imelda Marcos, arruinada

26 de septiembre de 2012

La desidia y la naturaleza acabaron con una leyenda. Las termitas, la humedad y la negligencia dañaron de forma irrecuperable gran parte de la famosa colección de 1,220 pares de zapatos de Imelda Marcos, la viuda del dictador filipino Ferdinand Marcos, que huyó con su familia a EE.UU. después de que estallara una revuelta popular en 1986.

Cientos de zapatos, bolsos y vestidos de la ex primera dama filipina se perdieron para siempre, reconoció Orlando Albinion, un conservador del Museo Nacional de Manila.

“Es una lástima ya que Imelda quizás llevó algunas de estas prendas en grandes eventos oficiales y como tales tienen un lugar importante en nuestra historia”, explicó Albinions.

Aquella fue una época donde la entonces primera dama filipina fascinaba por su imponente colección de zapatos de lujo. Todo un símbolo de los excesos de un régimen en un país donde aún hoy gran parte de la población camina descalza, porque es pobre.

Pero todo aquello acabó en 1986, cuando la familia Marcos huyó precipitadamente al estallar una revuelta popular apoyada por el ejército. Una fuga en la que dejaron atrás una ingente cantidad de efectos personales, entre ellos la célebre colección de 1,220 pares de zapatos de las marcas más caras del mundo.

Tras el derrocamiento de la dictadura, la nueva presidenta democrática, Corazón Aquino, expuso la colección de zapatos de Imelda Marcos en el palacio presidencial.

Hasta hace un par de años, aquella colección, junto a otros complementos y vestidos de gala, estaba en más de 150 cajas de cartón que se amontonaban en el palacio presidencial de Malacañang, junto al río. Allí, la humedad reinante horadó aquellos objetos de un lujo trasnochado.

Para evitar su deterioro aquellas cajas fueron trasladadas al Museo Nacional. Pero allí los vestigios de la era Marcos se degradaron más. Fueron abandonados en una sala cerrada con un candado y sin protección. Allí permanecieron hasta hace unas semanas, cuando la sala se inundó por las lluvias tropicales del último mes, por las goteras del techo, admitieron los responsables del museo.

Los empleados del sitio, que ignoraban el contenido de las cajas, entraron en la habitación al darse cuenta de que el agua salía por debajo de la puerta y descubrieron los destrozos que causó el agua en bolsos, vestidos y zapatos.Testigos de los destrozos dicen haber visto un zapato blanco Pierre Cardin con todo el tacón y la suela mordisqueado por las termitas u otros modelos totalmente deformados por la humedad o llenos de manchas de moho.A pesar de todo, un grupo de conservadores del Museo Nacional puso manos a la obra para una tarea de recuperación que parece imposible.

Evaluaron los daños. Una tarea que podría llevar meses por el tamaño de la colección, según el “South China Morning Post”. Aspiran a reparar el máximo número de piezas.No obstante, los integrantes de este equipo asumieron que algunas de estas piezas son irrecuperables. “Estamos haciendo una operación de rescate para intentar conservar el máximo de piezas”, ha señalado Albinión. Este conservador del Museo Nacional ha reconocido, sin embargo, que la tarea es muy difícil, ya que “ha habido una invasión de de termitas y luego el moho se ha ido apoderando de todo y la situación se ha agravado con las lluvias”.

Un triste colofón a las declaraciones que realizó Imelda Marcos durante la inauguración del Museo del Calzado en Marikina, la capital de la industria zapatera filipina, en 2001.”Entraron en mis armarios buscando esqueletos, dijo en referencia a la revuelta popular, pero gracias a Dios, lo único que encontraron fueron zapatos, zapatos hermosos”. Ahora, aquellos zapatos ya no existen y los que quedan ya no son hermosos, están deformados. El último símbolo de la era Marcos se lo comieron las termitas.

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Texto e imagen: AP