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Historias de vida: Nunca es tarde para aprender a leer

Wenceslao tiene asistencia perfecta y dice que le gustan las matemáticas.
21 de mayo de 2012

Wenceslao, miembro de la comunidad mapuche de 70 años, comenzó la escuela hace cuatro años. Su historia. Fotos.

Wenceslao Calfuqueo tiene 70 años, y vive en el Paraje Aucapan Abajo, Comunidad Mapuche Linares, a 80 kilómetros de Junín de los Andes (provincia de Neuquén). Hace cuatro, comenzó la escuela gracias a las maestras del Centro de Educación Integral San Ignacio de la Fundación Cruzada Patagónica, que llevaron sus saberes muy cerca de su hogar.

Como Wenceslao, sesenta adultos mayores de comunidades mapuches de la Patagonia argentina, a través del proyecto distinguido en el marco del XVI Premio Bienal de la Fundación Navarro Viola, accederán a la alfabetización y tendrán la oportunidad de aprender a leer y escribir. El impacto que traerá en ellos se anticipa, de algún modo, en las propias palabras de este alumno ejemplar, cuya dedicación y alegría fueron tales que motivaron a su hija a anotarse en la escuela; además de tener, como “compañera de banco”, a su propia esposa. Su cuaderno colmado revela además que no se ha perdido clase alguna.

«Wenceslao es un ejemplo para su nietito Cristian porque sin decir nada demuestra que se puede estudiar a pesar de los años», declara su maestra, Silvia Schell. «Y es un ejemplo para su hija Laura que también está tomando clases en el semipresencial». La maestra destaca que «Wenceslao ya no cualquier frase, sino la que él quiere, la que tiene que ver con su vida».

El alumno Wenceslao nació en Aucapan. «Era muy duro vivir, no había escuela, anduve mucho en el campo, trabajando más al sur», cuenta él mismo. «Conocí la escuela en 2008, cuando vino la maestra Mónica, porque quería aprender a escribir, a sumar, a anotar las cosas que necesito».

«En el paraje somos seis personas que nos juntamos para estudiar, pero a veces no estamos todos, porque la gente a veces se queda a cuidar los animales, o a picar y buscar leña», dice Wenceslao, quien declara que su materia preferida es Matemáticas. Por último, declara: «Yo hace cuatro años que vengo estudiando y está bueno aprender. Cuando aprendés, no te engañan más…».

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