
Thierry Hermès era un artesano que se ocupaba de monturas para caballos en París. Con los años, la tradición familiar se fue ampliando y diversificando y cada generación le añadió nuevos productos conservando siempre el legado de su creador.
Hoy la casa está dirigida por Guillaume de Seynes, quien es de la sexta generación de la familia Hermès. Es una de las pocas casas de lujo que logra permanecer en poder de los descendientes, a pesar de los agresivos intentos del grupo LVMH.
“Los trofeos de la firma son los bolsos, como los Birkin y los Kelly, dos modelos para los que hay listas de espera que superan el año, aunque su conocida ‘H’ puede verse en muchos otros productos: cristalería, relojes, pañuelos de seda, porcelana o prêt-à-porter para hombre y mujer”, recuerda la agencia Efe en una nota exclusiva con su director.
“No queremos banalizar el concepto Hèrmes. Sabemos que con poner una pequeña H en la patilla de las gafas de sol, las venderíamos como churros, pero no estaríamos aportando algo excepcional y distinto“, dice De Seynes. La puntada típica de la casa le lleva a cualquier artesano ocho años aprenderla pero esa es una de sus características más preciosas.
Las Birkin y Kelly (por Jane Birkin y Grace Kelly), no han bajado su demanda a pesar de la crisis y de que cuestan desde 6000 euros y hay una lista de espera interminable para poder llegar a tener una de ellas. Sus afamados pañuelos cuestan desde 310 euros y los cinturones, 800.
Algunos de los clientes a lo largo de la historia fueron Napoleón III y la Emperatriz Eugenia de Montijo, Marlene Dietrich, Ingrid Bergman, Audry Hepburn, Jackie Onasis y el Zar Nicolas II.
Entre los fanáticos de hoy están Victoria Beckham y Cristiano Ronaldo y en la argentina se sabe que Mirtha Legrand adora sus pañuelos y tiene una importante colección. Uno de ellos, obsequio de Marcelo Tinelli.













son increibles, no especulan en detalles, superior a cualquier marca de alta costura de moda (LV, armani, etc)
Beatriz, que mal gusto ofender así a los periodistas en el Día del Trabajador. Con eso de “ganapan” te crees superior. Te aconsejo que si no te gustan sitios como éste ya que no son para tu nivel te gastes los 40$ que cuesta la Vogue y dejes de garronear lectura gratis en Internet para encima criticarla. Gente impresentable como vos es la que hace que la vida no sea tan grata como debería. Los felicito gente de Rouge, a mí y a muchos nos encanta lo que hacen.
Cuanta belleza, tradición y calidad. Y tal cuál lo describen que es lo más importante después de tan tos años “vigencia”.
Esta nota me gusta mucho, y me da pena que haya gente resentida que no soporte que existan cosas diferentes, o quizás a las cuales no todos tenemos nen acceso, ésto es así desde que el mundo es mundo, y nunca va a cambiar, lo que hay que cambiar es la cabeza, y ser un poco más amplio. >Yo los felicito por las notas, me gusta mucho la revista!!!!
Adoro la filosofía Hermès, el cuidado por lo detalles, el amor con que los artesanos trabajan cada pieza; sea del material que sea. Recomiendo ver el documental Les mains d’Hermès en el que se muestra, con delicadeza y emoción, ese proceso que transforma la materia prima en obras de arte. Soy una convencida de la necesidad de entregarnos al placer sin el deseo de tener. Creo que todos podemos vivir felices con nuestros pequeños tesoros, dándonos gustitos merecidos al comprar algo largamente esperado, siempre dentro de nuestras posibilidades. Y si hay objetos fuera de nuestro alcance, ello no implica vivirlo como una carencia, sino entender que aunque no nos pertenezcan, están en este mundo y podemos disfrutar al verlos.
Qué lástima que los blogs, y tantos espacios que podrían servir para que la gente interesada en algún tema aprenda y abra la cabeza sobre asuntos que son algo más que lo que ofrece la agencia Efe (en español), o los blogs de moda de El País (en español),como decía, que pena que estos pequeños blogs de revistas de actualidad, queden en manos de personas que lo toman como un mero “gana-pan” y que no han profundizado en este negocio del que desconocen todo, mercado que mueve millones en dólares y en fantasías aspiracionales .
Hay tanto para decir sobre esta marca icónica, que presenta en su casa del 24,de la rue Saint-Honoré de la mano de Leïla Menchari, vitrinas inolvidables como la de esta foto, y que nos ofrece a las mortales que no podemos pagar los 6000 euros mínimos para acceder a una emblemática cartera, la posibilidad de acceder a un perfume, a un carré de 90 cm. de seda, o a un cinturón con la H en el cierre-.
No puedo dejar de lamentar que estos espacios no se aprovechen seriamente para hablar de los superfluo con criterio.
Me gustan la mercaderia de Marca y Calidad, que dura mucho, y donde uno puede apreciar las dotes de los artesanos que intervienen en su creaccion. Me gustaria poder regalar una cartera a una mujer; ¡¡¡¡¡¡¡pero el precio la hace algo muy lejano para un sector importante de la humanidad!!!!!!!!!!!!, que lastima, pero bueno si fuera facil comprarla, no tendria ese atractivo de dificil.